
PARÁ
y decime quién sos vos,
quién soy yo
y quién es aquel,
perdidos en la multitud
no somos nadie,
Quisiera que te lleves de mi vida lo mejor. La brisa que a ti te acaricia esa me la guardo yo. ;) , Déjame ser. Déjame estar. Déjame entrar. Aunque cambien los tiempos y pierdan el tiempo yo seguiré pensando igual, porque sueño que un día tu vida y la mía se encuentren en algún lugar. Sentir que el amor que va por dentro es fuerte y de verdad. ♪
¿Como hacés? Conozco todos tus trucos, pero aún asi me das que pensar...
When your mind is a mess, So is mine
Yo con la excusa perfecta, para charlar de pavadas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído.Dónde van las cosas del sueño?
Se van al sueño de los otros?
Y el padre que vive en los sueños
vuelve a morir cuando despiertas?
Florecen las plantas del sueño
y maduran sus graves frutos?
Dónde está la niña que yo fui,
sigue adentro de mí o se fue?
Sabe que no la quise nunca
y que tampoco me quería?
Por qué anduvimos tanto tiempo
creciendo para separarnos?
Por qué no morimos los dos
cuando mi infancia se murió?
Y si el alma se me cayó
por qué me sigue el esqueleto?
El ganador ve siempre una solución en cada problema.
El perdedor ve siempre un problema en cada solución.
Un ganador enfrenta y supera el problema.
Un perdedor le da vueltas y nunca logra superarlo.
El ganador tiene siempre una respuesta para cada pregunta.
El perdedor tiene siempre una pregunta para cada respuesta.
Un ganador respeta a aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo de ellos.
Un perdedor se resiente con aquellos que son superiores a él y trata de encontrarle los defectos.
El ganador hace sencillas las cosas difíciles.
El perdedor hace difíciles las cosas sencillas.
El ganador ve en la crisis una oportunidad de crecimiento.
El perdedor ve en una oportunidad de crecimiento una crisis.
El ganador ve en el nuevo día una oportunidad de trascender.
El perdedor pierde la oportunidad de trascender en el nuevo día.
El ganador sabe que puede porque Dios lo sostiene.
El perdedor sostiene que no puede porque Dios no quiere.
El ganador encuentra en su familia un estímulo de superación.
El perdedor acusa a su familia de ser un obstáculo para su superación.
El ganador dice: lo puedo hacer hoy antes de que sea demasiado tarde.
E l perdedor dice: es demasiado tarde, no lo puedo hacer hoy.
El ganador ve campos verdes detrás de cada piedra.
El perdedor ve muchas piedras antes de los campos verdes.
El ganador siempre es parte de la solución.
El perdedor dice: es posible pero muy difícil.
El ganador piensa que su buena suerte es consecuencia de su buen trabajo.
que no me duerma en el brillo
que no me pierda en el cariño
del que jura que calcula y que nunca ha sido mi amigo
Que no me pierda en la duda
que no me duerma rendida
que no me pierda convencida
en el llanto del que miente y que ya
empeñó su destino ~



Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan ocurrente, les propuso: "¿Vamos a jugar a las escondidas?".
La Intriga levantó la ceja y la Curiosidad, ya sin poder contenerse, contestó: "¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?". "Es un juego", dijo la Locura. "Yo me tapo la cara y empiezo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego". El Entusiasmo bailó seguido por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar: la Verdad prefirió no esconderse ¿Para qué?, si al final siempre la descubrían, y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse..."Uno, dos, tres...", comenzó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Un lago cristalino", ideal para la Belleza. ¿La hendija de un árbol?, perfecto para la Timidez. ¿El vuelo de una mariposa?, lo mejor para la Voluptuosidad. ¿Una ráfaga de viento?, magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un lugar muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido... se me olvidó donde se escondió, pero eso no es lo importante. Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó el rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. "Un millón", contó la Locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología, y a la Pasión y al Deseo los sintió vibrar en volcanes. En un descuido encontró a la Envidia, y claro, así pudo descubrir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo: él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos. El Talento entre la hierva fresca. A la Angustia en una cueva oscura. A la Mentira detrás del arco iris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el Olvido... que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Sólo el Amor no aparecía por ningún lado.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, vio las rosas. Con una horquilla empezó a mover las ramas, hasta que de pronto se escuchó un grito doloroso. Las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, imploró, rogó, pidió perdón y prometió ser para siempre su lazarillo. Desde entonces, desde la primera vez que se jugó a las escondidas en la Tierra, el amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.
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